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JIENNENSES EN EL EXILIO

SOBRE EL EXILIO REPUBLICANO
El exilio es una migración forzosa que se caracteriza porque una parte de los habitantes de un país se ven obligados a abandonarlo intentado sobrevivir a un gobierno que les persigue por razones políticas o religiosas, o simplemente por ser contrarios a un sistema político que restringe o impide las libertades básicas.

Tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936 el régimen liderado, entre otros, por el General Franco impuso una dictadura militar en la que:  

- Derogó la Constitución de 1931, porque creía que la Democracia era un sistema débil.
- Derogó los Estatutos de Cataluña y El País Vasco, porque consideraba antiespañol cualquier tipo de autonomía regional.
- Anuló los derechos políticos al disolver todos los partidos y sindicatos, y persiguió a sus líderes.
- Anuló la libertad de pensamiento. Todos los españoles debían ser obligatoriamente católicos y participar en las manifestaciones del partido único: La Falange Española.
- Impidió la libertad de expresión, imponiendo una fuerte censura a cualquier tipo de publicación.
- Expulsó del cuerpo o sancionó a los funcionarios que hubiesen pertenecido a algún partido democrático o sindicato. Los profesores universitarios, de enseñanzas media y maestros fueron los grupos más afectados.

El afán de limpieza política de la dictadura, que incluyó las represalias contra responsables y seguidores del régimen republicano, fue el motivo por el que miles de españoles se vieron obligados a huir al exilio.  Las primeras emigraciones importantes se realizaron desde el País Vasco, Santander y Asturias en 1937, zona que quedó aislada en el rápido avance de las tropas sublevadas. 160.000 personas fueron evacuadas por Gran Bretaña y conducidas a Francia. Posteriormente, el Gobierno Vasco en el exilio consiguió que numerosos ciudadanos vascos marcharan a Venezuela (2.160 había en 1942). No obstante la emigración masiva se produjo en los primeros meses de 1939, cuando, en los últimos compases de la guerra, el ejército sublevado alcanzó el Mediterráneo dividiendo en dos la zona republicana. Conforme las tropas insurgentes progresaban hacia Cataluña, salían por las fronteras de Francia multitud de evacuados, militares del ejército republicano, funcionarios, dirigentes políticos, obreros, así como catalanes o refugiados de otras zonas de la geografía española que temían por su vida. Al final de la guerra se habían  exiliado a Francia más de 500.000 españoles (más del 2% de la población total del país).

A partir de marzo de 1939, la conquista de la zona central de la Península produjo un nuevo éxodo, esta vez desde los puertos mediterráneos de Cartagena, Almería  y sobre todo desde Alicante donde embarcaron para Francia y Argelia. Sólo a éste último país salieron unos 15.000 exiliados, la mayoría de ellos serían apresados por el ejército de Franco.

Entre abril y diciembre de 1939 el número de exiliados disminuyó considerablemente. En Francia 300.000  exiliados decidieron repatriarse, sobre todo población civil que no había participado en la guerra (mujeres, niños, ancianos), también hombres que no ocuparon cargos de importancia en el ejército. Confiaron en las promesas de Franco cuando aseguraba que “nada debían temer aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre”. Pero a la vuelta,  serían encarcelados y condenados en procesos sumarísimos, sufriendo una dura represión penal, social y laboral.  Aún así, 215.000 españoles se quedaron en territorio francés. En los primeros meses murieron unos 15.000 a causa de las miserables condiciones que soportaban en los campos de concentración franceses. Como ya hemos comentado el primer país de destino fue Francia o su colonia en el Norte de África: Argelia. En estos países, a los españoles que no quisieron repatriarse les ofrecieron dos alternativas, o enrolarse en la Legión Extranjera (sólo lo hicieron unos pocos miles) o alojarse provisionalmente en masivos e inhumanos campos de concentración. En ellos los hombres sobrevivían en arenales cercados y vigilados. El de Argèles-sur Mer alojó más de 100.000 hombres. Las mujeres, niños y ancianos fueron alojados en campos más pequeños y, por lo general, sus condiciones fueron menos penosas.

En septiembre de 1939 Francia entró en guerra con los nazis y movilizó a su población. Para colaborar con el país se propuso a los exiliados españoles participar en campos de trabajo. Las condiciones de vida mejoraron un poco en forma de reagrupación familiar y con la percepción de algunos salarios y ayudas familiares.Muchos excombatientes republicanos ayudaron a Francia en la lucha guerrillera contra la ocupación nazi (maquis). 30.000 españoles en Francia fueron capturados por los alemanes y enviados a campos de trabajo y 10.000 (sobre todo líderes políticos o sindicales que más se resistieron a la ocupación) fueron destinados a  campos de castigo y de exterminio de los que, al final de la guerra, sólo quedaban 3.000. De los exilados que quedaron en la  Francia libre: muchos ingresaron en el ejército de la Resistencia, un 1% reemigró a la  URSS y un 15% a países de hispanoamérica.

De los países de habla hispana México fue sin duda el que más facilidades dio a los republicanos españoles. Este país no puso ningún límite a la emigración, ni al concluir la guerra civil española ni durante la ocupación alemana de Francia. En los primeros meses 25.000 españoles llegaron a tierras mexicanas, entre ellos la delegación del Gobierno republicano  en el exilio. Su postura se reforzó ante el temor de la ocupación alemana y firmó un tratado con Francia para que los españoles que quisieran se refugiaran en ese país. Desde Alemania sólo marcharon 4.000 porque este país no quería perder la mano de obra. La República Dominicana también recibió a 4.000 exiliados españoles, pero su estancia en este país fue pasajera por la falta de trabajo. Unos cuantos millares también marcharon a Argentina, Venezuela y Chile.

A la URSS marcharon principalmente dirigentes del Partido Comunista de España y sus familias.

La victoria de los aliados (Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la URSS) sobre los países del Eje supuso un último éxodo de los republicanos españoles. En 1947 se fundó la OIR (Organización Internacional de Refugiados) para solucionar los problemas de la población que por razones políticas había huido de su país durante la Segunda Guerra Mundial. Esta organización también se preocupó de buscar nueva patria a los "Republicanos españoles y otras víctimas del régimen falangista de España...". Así pues otros 9.029 españoles se desplazaron de Francia a países de América del Sur (2.951 a Argentina, 2.623 a Venezuela).

El exilio duró legalmente treinta años hasta que, en 1969, se perdonó a los vencidos en la guerra y se autorizó su regreso sin temor a ser encarcelados. Pero era ya demasiado tarde. Aunque algunos volvieron a España, otros muchos murieron en el exilio y otros, que habían formado una nueva familia en los países de destino, no regresaron jamás o sólo vinieron a España de visita a la muerte del General Franco.


JIENNENSES
Para más información sobre los exiliados de Jaén ver la obra “Jaén en el exilio republicano“, de Luis Miguel Sánchez Tostado.

Relación provisional de jiennenses ilustres que debieron exiliarse al concluir la guerra:

México

- Carmen Agustín Roldán
- Gabriel Bonilla Marín (Jaén, abogado)
- Jesús Bugueda Lanzas (abogado)
- Antonio Camacho Galindo (Jabalquinto,   Comercial)
- Pedro Camacho Galindo (Jabalquinto,   Abogado y juez)
- Carlos Castillo García-Negrete (Jaén.   Abogado)
- Fernando Castillo García-Negrete (Jaén.   Ingeniero agrónomo)
- Juan Company Jiménez (Bailen, Médico)
- Manuel Culebra Muñoz (La Carolina,   Escritor, "Manuel Andujar")
- Juan Gallego Crespo (Torreperogil,   Escritor)
- Julia Izquierdo Villuendas
- Juan Lamoneda Fernández (Begíjar,   Secretario)
- León Lamoneda Fernández (Begíjar,   Escultor)
- Ramón Lamoneda Fernández (Begíjar,   Tipógrafo)
- Enrique Lara y Carrillo (La Guardia,   Ingeniero agrónomo)
- Carmen Martínez Martínez (Guarromán)
- Juan Eugenio Mingorance Navas (Jaén,   Pintor)
- Rosenda Monge Avellaneda (Pozo Alcón)
- José Padilla Hernández (Jaén, Mecánico)
- Antonio Palacios Martos (Linares, Médico)
- Antonio Pasagali Lobo (Segovia, vec. Jaén.   Profesor)
- Cristóbal Ruiz Pulido (Villacarrillo, Pintor)
- Manuel Ureña Arnedo (Torredonjimeno,   Albañil)
- Manuel Valenzuela Cuevas (Jaén, Albañil)
- Cipriana Vergara Aguayo

URRS

- Nemesio Pozuelo Expósito (Villanueva de   Córdoba, vec. Jaén. Mecánico)

Francia

- Manuel Ángeles Ortiz (Jaén. Pintor)
- Ignacio Gallego Bezares (Siles. Fotógrafo)
- Matías Gómez Latorre (Jaén. Tipógrafo)
- Francisco Olaya Morales (Linares. Escritor)
- Pedro Villar Gómez (Quesada. Abogado)

Venezuela

- Miguel Burgos Manella (Alcaudete,   Abogado y escritor)
- José Expósito Leiva (Úbeda. Periodista)

Argentina - Andrés Torres Segovia (Linares. Músico)
 
© Luis Miguel Sánchez Tostado
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