Viernes, 21 Junio de 2013 InicioEl autorColaboracionesContacto
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Buscador de víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista
en la provincia de Jaén
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El Estudio
Criterios seguidos para la elaboración del censo digital de víctimas de la guerra civil y la dictadura en la provincia de Jaén
INDICE

1- Búsqueda de víctimas y obtención del victimario

2- Aproximación al estudio de la Guerra Civil en Jaén

3- Las dificultades

4- Ficha técnica del trabajo
La búsqueda de víctimas y obtención del victimario

Las víctimas de la guerra y la posguerra no fueron únicamente los muertos en los frentes de batalla, ni siquiera los cadáveres que quedaron en las cunetas o en los cementerios. Desgraciadamente las víctimas, por ambos bandos, incluyen, además, a niños huérfanos o a las viudas que se vieron en la ruina más absoluta. Los republicanos, además, habrían de sufrir el etiquetamiento, la marginación social y laboral o el éxodo a países extranjeros. La muerte forma parte obligada de toda guerra. Los hombres van al frente a matar y a morir. No obstante en el obituario del presente estudio no se cuantifican los fallecidos en vanguardia en los frentes de guerra. Ese recuento es prácticamente imposible. Recordemos que en la provincia de Jaén hubo un intenso frente de batalla en las localidades de Alcalá la Real, Porcuna y Lopera desde 1937 hasta el fin último de la guerra. Sería prácticamente imposible hacer un recuento y un seguimiento censal de tal propósito. Nos centraremos, pues, en la represión aplicada en la retaguardia que, sin duda, es donde la magnitud represiva se evidencia en toda su intensidad. Analizando la retaguardia y sus horrores tal vez descubramos la crueldad extrema del hombre y de lo que es capaz para conseguir sus propósitos. Por tanto, en nuestro censo hemos omitido las muertes registradas o inscritas procedentes de los frentes, tanto los de Jaén como los de Córdoba u otros donde se libraron cruentas batallas en las que igualmente participaron cientos de jiennenses como las batallas de Extremadura, Ebro, Teruel, Brunete o Belchite por ejemplo. Así mismo se han excluido del cómputo estadístico las muertes violentas de jienneses de ambos bandos acaecidas fuera del marco geográfico de la provincia de Jaén.
 
Para la elaboración del censo de víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista en la provincia de Jaén se han tenido en cuenta dos fuentes principales y otras accesorias. Como fuentes principales se han consultado:
- Los libros de enterramientos de los cementerios (donde los hubiera) y
- Los registros civiles.

Como fuentes auxiliares para completar las principales se han consultado:
- Los expedientes penitenciarios (Archivo Histórico Provincial de Jaén, AHPJ)
- Los expedientes de responsabilidades políticas (AHPJ)
- Los procesos sumarísimos de urgencia (Archivo del Tribunal Militar Territorial de Sevilla nº 2. ATMTS)
- La Causa General (Archivo Histórico Nacional. AHN)
 
  
Confección del victimario

Cuando se habla de la magnitud de una tragedia represiva siempre se tiende a valorar ésta por el número de ejecuciones que se realizaron sin prestar atención a otras víctimas que lo fueron de igual suerte y aún con menor dignidad. Nos referimos a los que fueron represaliados en la intimidad de las cárceles o centros de detención, o los que fueron asesinados sin formación de causa, o las víctimas de bombardeos contra la población civil. Por ello hemos distinguido entre estos cuatro grupos de víctimas mortales que habrá que tener en cuenta a lo hora de aproximarse, con cierto rigor, al recuento de los represaliados jiennenses tanto de la retaguardia republicana como en el periodo del primer franquismo.
  
Estos grupos son:

Ejecutados por sentencia firme (fusilados)
Para su identificación nos hemos basado en el registro de la consecuencia de la muerte (generalmente “hemorragia interna”, “hemorragia cerebral”, etc), En algunos casos la “hemorragia cerebral” era fruto de una enfermedad vascular propia de personas de edad avanzada, pero con esas edades también tenemos registrados fusilamientos. En estos casos la distinción consiste en que en las ejecuciones la autoridad ordenante fue casi siempre la Auditoria de Guerra o el Juzgado Militar de Ejecutorias, mientras que en el caso de enfermedad lo era por oficio del director de establecimiento si moría en el hospital provincial o por comparecencia vecinal o familiar si el óbito sobrevino en su domicilio. En los ejecutados, además, se reflejó como lugar de muerte el cementerio de la ciudad. No obstante se ha contrastado esta información con otras fuentes complementarias tales como libros de cementerio, archivo penitenciario, sumarios militares…etc.
  
Muertes violentas sin formación de causa
Sin duda el mayor problema se ha encontrado a la hora de cuantificar las muertes violentas que, sin ser fusilamientos, se produjeron fuera del ámbito penitenciario. Me refiero a homicidios y asesinatos sin formación de causa cometidos por las calles, los campos, por venganzas o mediante la aplicación de la “ley de fugas”. O bien cuando la muerte sobrevino posteriormente en el hospital provincial, la Casa de Socorro o en el mismo domicilio de la víctima tras los métodos expeditivos sufridos a su paso por los centros de detención (generalmente en checas, comisarías, cuarteles de la Guardia Civil, locales de Falange o depósito municipales).
  
En estos casos se hace necesario distinguir entre los traumatismos o hemorragias mortales sufridas de forma accidental, de los crímenes alevosos pues, en ambos casos, se hizo constar idéntica consecuencia de muerte. Pese a la dificultad que entraña identificar cada uno de estos casos, hemos conseguido documentar la mayoría de ellos mediante el apoyo auxiliar de testimonios orales de familiares o vecinos y, en otros casos, descartar su inclusión tras su verificación como accidente en las diligencias obrantes en los sumarios judiciales.
   

Debe hacerse constar que ha sido menos complicada la confección del listado de muertes violentas desde 1936 a 1939 debido a que muchas de las actas de defunción estaban perfectamente identificadas con diligencias honoríficas realizadas al margen (“caído gloriosamente por Dios y por España” o “asesinado por las hordas marxistas” o “muerto por la canalla marxista”, por ejemplo). Ha sido más compleja la confección del listado de este tipo de muertes durante la represión franquista puesto que en muchos casos las consecuencias de la muerte reflejadas en las actas de defunción están camufladas y coincide con otras de origen siniestral o accidental de origen traumático como caídas, precipitaciones, hemorragias o atropellamientos, por ejemplo. Por tal motivo la referida relación no se encuentra totalmente concluida al día de hoy y probablemente sea objeto de ulteriores modificaciones, tanto bajas como nuevas altas.
   
Muertos en prisión
Durante la contienda, y sobre todo tras ella, las prisiones jiennenses se convirtieron en centros masivos de confinamiento. En la inmediata postguerra estos centros alcanzaron una mortandad penitenciaria sin precedentes no sólo por los malos tratos y muertes violentas cometidas en el interior de sus muros, sino por la propia desatención del preso por un enemigo hostil (desnutrición, hacinamiento, falta de salubridad, falsos suicidios, etc). Por tanto en el presente estudio consideramos que las víctimas mortales procedentes de los establecimientos penitenciarios igualmente deben formar parte del censo de víctimas de la dictadura, independientemente de su causa, por tratarse, la práctica totalidad de ellos, de presos políticos y estar sometidos a un régimen represivo que les privó de lo más elemental para la subsistencia. Porque también se puede matar de hambre.

Incluiremos en este apartado las víctimas cuya muerte sobrevino en todos los centros de detención de la provincia, esto es, además de la prisión provincial, las prisiones de partido judicial en los municipios cabeceras de los mismos, así como depósitos y arrestos municipales, comisarías, cuarteles, arrestos militares o civiles, checas, prevenciones de seguridad, incluso salas de detenidos de los hospitales.
   

Víctimas de bombardeos entre la población civil
Por último recogemos una cuarta remesa de víctimas, las que proceden de bombardeos efectuados sobre la población civil. Y lo hacemos por un doble motivo, en primer lugar porque estos ataques aéreos se efectuaron en muchos casos sobre objetivos civiles en poblaciones desguarnecidas de objetivos militares y defensas antiaéreas, y en segundo lugar porque, como podrá verse por el perfil de las víctimas, estas operaciones de castigo se cebaron sobre todo contra mujeres, niños y ancianos, refugiados en definitiva. Consideraremos, pues, estos hechos como crímenes cometidos en la retaguardia.penitenciario, sumarios militares…etc.

   
Exclusiones
El presente estudio tiene un ámbito geográfico provincial y, por tanto, no se encuentra incluidos en la base de datos los jiennenses de uno y otro bando que fueron muertos fuera de la provincia de Jaén a excepción de las víctimas de los “trenes de la muerte” (en Madrid) y las víctimas jiennenses caídas en los campos de exterminio nazis (Mahthausen y Gusen), si bien en ambos casos no se encuentran computados en la estadística correspondiente a la provincia de Jaén.

Tampoco se encuentran incluidos los jienneses muertos en los frentes de batalla ni aquellos en los que en su inscripción registral se hizo constar un consecuencia de muerte no violenta (como enfermedad común) a excepción de los fallecidos en el interior de las cárceles de la provincia que se ha incluido todos.
 
© Luis Miguel Sánchez Tostado
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